Journal du Club des Cordeliers - De viñedos a pistacheros: una transición obligada en Francia por el calor y el menor consumo de vino

De viñedos a pistacheros: una transición obligada en Francia por el calor y el menor consumo de vino
De viñedos a pistacheros: una transición obligada en Francia por el calor y el menor consumo de vino / Foto: Sylvain THOMAS - AFP

De viñedos a pistacheros: una transición obligada en Francia por el calor y el menor consumo de vino

Desde hace poco, Amandine Reynard cultiva pistacho al lado de sus viñedos, en el sur de Francia. "Mis hijos y mis nietos lo aprovecharán", espera esta agricultora, que optó por diversificarse a la vista de los efectos del calentamiento global y la caída del consumo de vino.

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En las tierras que cultiva con su esposo Matthias, al pie del monte Ventoux, "había sobre todo viñedos", cuenta Reynard.

La decisión de arrancarlos no fue fácil para Matthias. Pero en ello influyó la drástica caída que observaron en el consumo de vino, y en particular, tinto. "No tuvimos otra solución que reinventarnos", confiesa.

En una región donde muchos se reinventan con el cultivo de las almendras o las granadas, los Reynard escogieron el pistacho en 2024.

Con la ayuda del sindicato Francia Pistacho, se iniciaron en "un cultivo que existía hace más de 200 años aquí, pero que había desaparecido completamente".

La pareja espera poder plantar nuevos árboles en 2027 gracias a las subvenciones del Estado previstas para apoyar la diversificación y la reconversión de los agricultores como consecuencia del cambio climático.

- "Encontrar alternativas" -

Durante un verano marcado por sucesivas y agobiantes olas de calor, los Reynard invirtieron en las cepas de vino blanco, con un nivel de alcohol más bajo, "adaptado al mercado".

El resultado fue positivo, ya que la cosecha no sufrió mucho de los efectos del calor.

Sin embargo, "las hojas están en mal estado", lamentó Matthias, "como si la viña hubiese dado todo para proteger las uvas y se hubiera cansado, lo que me preocupa de cara a la próxima producción".

Los pistacheros, por el contrario, ya dieron fruto justo después de la canícula de fines de agosto, sin haber sido regados, resalta Amandine. Este árbol crece por sí solo en lugares muy áridos, incluso en desiertos.

En Castelnau-Valence, también en el sur de Francia, Jonathan Altier y Nicolas Dussaud, viticultores, se abrieron a nuevos horizontes, dedicándose a un cultivo que consume menos agua que los viñedos: las lentejas.

Y es que tuvieron que "encontrar alternativas (al vino, NDLR) para seguir viviendo de (sus) producciones, siendo resilientes a los problemas ligados al cambio climático, como la falta de agua", explicó Jonathan.

La lenteja es una legumbre rica en proteínas, y una opción evidente para esos jóvenes papás que estaban cansados "de ver a sus hijos comer lentejas importadas de Asia en el comedor" de la escuela, añadió Nicolas, que cultiva también garbanzos.

Un cultivo más fácil que los viñedos porque se necesitan menos insumos y capta más nitrógeno y lo mantiene en la tierra, lo que es beneficioso para la lavanda, muy importante en la región.

- 40 frutos el primer año -

A la vista de esta crisis fueron financiados muchos programas de arranque de viñedos en Francia.

Pero para los viticultores consultados por la AFP, la ayuda de 4.000 euros por hectárea arrancada no ha sido suficiente y han tenido que financiar ellos mismos estos nuevos cultivos.

La asociación de Jonathan y Nicolas, "Las perlas del Gard", en alusión a ese departamento del sur de Francia, se ha implantado en los mercados de los municipios cercanos. Ya tienen contratos con tres comedores de la región.

En Vaucluse, los pistachos de los Reynard todavía no han aportado nada: 40 frutos el primer año, un kilo este verano. Dentro de "cuatro o cinco años", Amandine espera poder obtener una producción suficiente como para comercializar.

"Mis hijos y mis nietos lo aprovecharán", remata.

A.Bernard--JdCdC