El oligarca ruso Abramovich niega fraude fiscal
El oligarca ruso Roman Abramovich niega las acusaciones de fraude fiscal, informaron sus abogados el martes, luego de que una investigación de la BBC afirmara que se falsificaron documentos para ocultar su patrimonio y ayudar a una de sus empresas a evadir impuestos.
"No se presentó ninguna prueba de que Abramovich tuviera conocimiento, autorizara u ordenara la falsificación o la alteración de fechas de algún documento, y él niega haber evadido impuestos u ocultado su fortuna", afirmó el bufete de abogados que representa a Abramovich, Kobre & Kim.
"Abramovich niega haber cometido irregularidades. No participaba en la gestión diaria de las empresas involucradas", agregaron sus abogados en un comunicado enviado a la AFP.
El lunes, la BBC informó que superyates, aviones privados y mansiones por valor de 672 millones de dólares desaparecieron de las cuentas de las empresas de Abramovich, auditadas por la firma contable Deloitte en Chipre en 2006.
Según el programa de la BBC Panorama, personas cercanas a Abramovich ocultaron a las autoridades chipriotas el patrimonio de otras dos de sus empresas, valoradas en casi 2.000 millones de dólares y más de 10.000 millones de dólares respectivamente.
En los tres casos, los documentos fueron fechados retroactivamente con la participación de MeritServus, compañía actualmente cerrada y que perteneció a Deloitte hasta 2005, informó la BBC.
Deloitte es una de las cuatro firmas contables más grandes del mundo, conocidas como las "Big Four".
La BBC basó su investigación en una filtración de documentos que abarca el período de 1995 a 2022.
La filial de Deloitte en Chipre declaró a la AFP que "actúa en cumplimiento de las leyes", pero se negó a hacer más comentarios.
En 2023, The Guardian informó que Abramovich había intentado proteger su patrimonio transfiriendo varios miles de millones de dólares a sus hijos poco antes de ser objeto de sanciones en represalia por la invasión rusa de Ucrania.
El Reino Unido impuso sanciones al oligarca debido a sus estrechos vínculos con el Kremlin y congeló sus activos.
El empresario se vio obligado a vender el club de fútbol Chelsea, del que era propietario desde 2003. En mayo de 2022, éste fue adquirido por un nuevo consorcio encabezado por el empresario estadounidense Todd Boehly.
Los ingresos de la venta, que ascendieron a unos 2.500 millones de libras esterlinas (3.300 millones de dólares), quedaron congelados en una cuenta bancaria británica.
El gobierno británico quiere que los fondos se destinen a fines humanitarios en Ucrania, pero el oligarca insiste en que se utilicen para ayudar a todas las víctimas del conflicto, incluidas las de Rusia.
R.Renault--JdCdC