Un año después, Trump acelera el paso y promete un futuro de intervencionismo en América Latina
El presidente Donald Trump llegó al poder hace un año con la promesa de que iba a prestarle una atención especial a América Latina y el Caribe, y sus acciones y declaraciones indican que está dispuesto a acelerar el paso.
Washington vuelve a recurrir a la estrategia del palo y la zanahoria, con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y las advertencias de intervencionismo directo a Cuba o a México.
Y al mismo tiempo, con llamadas conciliatorias o invitaciones dirigidas a pesos pesados de la región, como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro.
"De acuerdo a nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más", advirtió Trump tras el derrocamiento de Maduro en Venezuela.
Es la "Doctrina Donroe", la actualización de la política exterior hacia América Latina que promulgó en 1823 el presidente James Monroe.
Monroe anunció entonces que no permitiría el intervencionismo europeo en la región, que pasaba a ser el "patio trasero" de Washington.
En 1904, el presidente Theodore Roosevelt revisó esa doctrina para precisar que además Washington estaba dispuesto a intervenir militarmente en aquellos países "mal gestionados", según su punto de vista.
El "corolario Roosevelt" surgió precisamente tras una crisis en Venezuela, acusada en 1902 y 1903 por Alemania, Gran Bretaña e Italia de no pagar sus deudas.
Washington salió al paso de un bloqueo marítimo contra Venezuela en esa ocasión, y ejerció de mediador. Esa doctrina "la hemos ampliado, y por mucho", se ufana ahora Trump.
- Elegir su campo -
Argentina, donde Trump cuenta con su mejor aliado regional, Javier Milei, o Honduras, donde intervino directamente en la campaña electoral, son ejemplos de los países que han elegido juiciosamente, según Trump.
Para los demás, el mensaje es claro: los tiempos del "soft power" (poder blando) se acabaron, es hora de elegir su campo.
"Los que elijan trabajar con [el líder chino] Xi Jinping deberían darse cuenta de que no pudo salvar a Maduro de la derrota", resumió el jefe del comité sobre China de la Cámara de Representantes, el republicano John Moolenaar.
El secretario de Estado, Marco Rubio, el primer latino en ocupar el cargo, ha ido llamando en los días siguientes al audaz golpe en Venezuela a los aliados en la región para explicarles porqué lo hicieron y los pasos sucesivos.
A los países críticos, como México, solo parece quedarles la opción de ser ellos los que llamen, como sucedió esta semana con la presidenta Claudia Sheinbaum.
En la asamblea de la OEA, por su parte, las solemnes proclamas de soberanía no pasan por el momento por ningún cuestionamiento de la hegemonía estadounidense.
- Nunca más cuestionado -
Dos motivos podrían motivar la aceleración de la presión, según analistas en Washington: este es el último mandato de Trump, y en noviembre las elecciones legislativas se anuncian complicadas para la mayoría republicana en el Congreso.
En el caso de Cuba el interés sería personal para Rubio, cuyos padres salieron de la isla antes de la Revolución de 1959.
"Creo que vale la pena mirar a Cuba en estos momentos. Marco Rubio es secretario de Estado y consejero de seguridad nacional. Toda esta operación [en Venezuela] tiene todas las apariencias de ser suya", consideró el historiador Niall Ferguson en un reciente debate organizado por el Instituto Hoover.
Pero el "corolario Roosevelt" de 1904 "no significaba que íbamos a gobernar directamente esos países. Así que el 'corolario Trump' pasa más bien por hallar quién puede dirigir Venezuela de forma competente", precisó Ferguson.
"Queremos asegurarnos de que el Hemisferio Occidental se mantenga razonablemente estable y bien gobernado para prevenir y desalentar la migración masiva hacia Estados Unidos", explica la nueva doctrina de seguridad nacional publicada por la Casa Blanca en diciembre.
"En Venezuela han privilegiado la estabilidad. Y si uno lee el 'corolario Trump', está mucho menos orientado a operaciones militares que al aspecto económico", explicó Ryan C. Berg, director del programa Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
H.Henry--JdCdC