Rinoceronte del zoo de París trasladado a México para preservar diversidad genética de la especie
Con tristeza y mucho esfuerzo, el equipo del parque zoológico de París se despidió del rinoceronte blanco Wami, trasladado a México para garantizar la diversidad genética de esta especie en peligro.
El animal, de 15 años y 2,4 toneladas de peso, fue transportado el martes por la tarde hasta un avión que lo lleva rumbo a Guadalajara, donde se encuentra uno de los principales recintos zoológicos de México.
Se necesitó más de una hora para que el rinoceronte se metiera en el contenedor en el que viajará durante 12 horas, en un avión de carga fletado para la ocasión.
"En Europa, el programa de cría está demasiado saturado", explica a la AFP Alexis Lécu, director científico del parque zoológico de París, donde permanecen un macho y dos hembras tras la marcha de Wami.
"La reproducción funciona bien y hay cada vez menos espacio", añade.
Actualmente, hay 326 rinocerontes blancos en los 83 parques de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), con entre 5 y 10 nacimientos al año. Su esperanza de vida en cautividad puede alcanzar los 35-40 años.
Por eso, "hemos empezado a trabajar de manera más amplia con nuestros colegas al otro lado del Atlántico", señala el veterinario.
El objetivo es "no perder la diversidad genética" de esta especie clasificada como "casi amenazada" por la UICN, recalca.
"El esperma de Wami ya se utilizó para la reproducción artificial en otros parques de Europa. Pero su capital genético es aún más importante en un continente donde no hay ninguno de sus antepasados".
En la naturaleza solo quedan entre 16.000 y 17.000 individuos repartidos en 5 o 6 países africanos.
La supervivencia de los rinocerontes blancos "pende realmente de un hilo, lo que hace que el número de animales en cautividad en Europa y en el continente americano desempeñe un papel importante", advierte.
El viaje de Wami requirió una larga preparación, "para anticipar todos los problemas", explica Fabrice Bernard, cuidador jefe del parque zoológico de París.
Uno de los obstáculos fue, por ejemplo, el descenso de la puerta del contenedor. Era demasiado lento y los equipos del zoo tuvieron que acelerarlo para evitar que el animal saliera de forma precipitada.
"Es estresante para todos mover a un animal que pesa 2,4 toneladas y que tiene una fuerza colosal", apunta Lécu.
Para garantizar su bienestar, "utilizamos productos que permiten tranquilizarlo de forma suave pero prolongada, para cubrir el viaje y la aclimatación allí", asegura.
C.Chevalier--JdCdC