Journal du Club des Cordeliers - "¿Dónde voy a ir?", la crisis de la vivienda en España trunca proyectos de vida

"¿Dónde voy a ir?", la crisis de la vivienda en España trunca proyectos de vida
"¿Dónde voy a ir?", la crisis de la vivienda en España trunca proyectos de vida / Foto: Óscar del Pozo - AFP

"¿Dónde voy a ir?", la crisis de la vivienda en España trunca proyectos de vida

A sus 38 años, Nadinne Fillol tiene trabajo, pareja y planes de tener hijos. Pero la crisis de la vivienda en España la obliga a compartir apartamento con otras tres personas y a preguntarse si algún día podrá permitirse un hogar propio para formar una familia.

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"No hay una opción real de tener una vivienda y darles (a sus eventuales hijos) una vida mínimamente buena. No existe", se lamenta a la AFP Fillol, que trabaja como humorista, en su habitación en el apartamento escasamente amueblado en el centro de Madrid.

El fuerte incremento de los alquileres y la escasez de viviendas asequibles en España están llevando a la gente a retrasar decisiones vitales, como tener hijos o independizarse.

La vivienda se convirtió en un asunto político de primer orden tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, del apartamento en el que vivió toda su vida, y su posterior fallecimiento en un hospital, un caso que alimentó protestas en todo el país, incluida una acampada en la céntrica Puerta del Sol de Madrid.

El presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, adelantó las elecciones al 29 de noviembre después de fracasar en su intento de que el Congreso aprobara un paquete de medidas para mejorar el acceso a la vivienda.

"Da mucha rabia", afirma Fillol, que ha dormido en el campamento en Sol. Manchas de humedad marcan el techo del pasillo de su apartamento, mientras que las ventanas no cierran bien. El dueño, cuenta Fillol, se niega a hacer reparaciones.

La mujer gana casi 2.000 euros (2.200 dólares) al mes, apenas por debajo del salario bruto mensual medio en España, que ronda los 2.460 euros.

Paga 350 euros al mes por una habitación apenas lo bastante grande para una cama y un escritorio, lo que le permite intentar ahorrar para el aporte inicial de una vivienda propia.

Pero el dinero que necesita sube más rápido que su capacidad de ahorro. "Te alarga todos los procesos vitales", dice.

- "No soy capaz de dormir" -

Ser propietario ha sido durante mucho tiempo la norma en España, donde unas tres cuartas partes de los hogares son dueños de sus viviendas.

Pero los precios de las casas han superado los salarios en los últimos años, dejando la propiedad fuera del alcance de muchos.

Los precios han aumentado alrededor de un 90% en la última década, mientras que los alquileres medios casi se han duplicado, según el portal inmobiliario Idealista.

Alquilar un apartamento de 50 metros cuadrados en Madrid costaba una media de 1.170 euros al mes en septiembre, alrededor de la mitad del salario bruto mensual medio.

Para Manuel Navarro, de 32 años, que gana unos 800 euros al mes haciendo trabajos esporádicos, alquilar una vivienda es una quimera.

Vive con su esposa y sus tres hijos, de cuatro, siete y ocho años, en un apartamento de vivienda social del gobierno regional de Madrid, que ocupan sin autorización, en Carabanchel, un barrio obrero del sur de Madrid.

Las autoridades quieren desalojarlos.

"Hay días en que no soy capaz de dormir", cuenta Navarro en el apartamento. Hay un carrito de bebé destartalado con dos muñecas gastadas junto a la entrada.

"Delante de mis pequeños llevo una vida normal y corriente, pero cuando llega la noche, me pongo a pensar: Dios mío, ¿qué va a pasar? ¿Qué voy a hacer con mis hijos? ¿Dónde voy a ir?", señala.

- Poca oferta, mucha demanda -

Los propietarios, a su vez, se quejan de que desalojar a inquilinos que dejan de pagar el alquiler puede llevar meses, obligándolos a cubrir las cuotas de la hipoteca y otros gastos, mientras que los cambios en las normas generan inseguridad jurídica.

El Banco de España calcula que el país afronta un déficit de vivienda de 700.000 hogares.

El aumento de la inmigración y el auge de los alquileres turísticos de corta duración han incrementado la demanda, mientras que la burocracia y la falta de mano de obra ralentizan la construcción.

"Tampoco hay casi oferta", asevera Laura Alonso, de 26 años, que en agosto tuvo que buscar con su pareja un nuevo apartamento después de que el dueño del anterior les pidiera irse.

"Lo pasé muy mal", dice, recordando que pensó que tendría que volver a vivir con sus padres.

"En cuanto sale un piso nuevo" para alquilar, "automáticamente hay 50 personas llamando", lamenta desde su nueva vivienda en el sur de Madrid, con las cajas aún sin desembalar.

G.Guillet--JdCdC