Israel decide si renueva a Netanyahu en elecciones reñidas y marcadas por la guerra
Israel vota dentro de una semana en unas elecciones marcadas por el trauma del 7 de octubre de 2023, percibidas como un referéndum sobre el primer ministro Benjamin Netanyahu y que podrían definir si el país se inclina hacia el nacionalismo de extrema derecha.
En un país muy polarizado, las encuestas muestran que las elecciones serán muy reñidas y, en este contexto, el domingo Netanyahu recibió un importante espaldarazo con la declaración del presidente estadounidense Donald Trump que le expresó su apoyo total.
Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel y que suma casi 19 años en el poder en distintos mandatos, es cuestionado por sus rivales, que lo acusan de haber ignorado alertas de los servicios de seguridad y de otros países sobre el peor ataque de la historia en territorio israelí.
El trauma de ese día de octubre sigue presente. Carteles descoloridos con las sonrisas de jóvenes asesinados por el movimiento islamista Hamás cubren los muros y ya nadie se sorprende de ver clientes con fusiles de asalto en restaurantes abarrotados.
Netanyahu, quien el miércoles cumple 77 años, aspira a un nuevo mandato tras liderar una guerra regional en respuesta al 7 de octubre, en la que Israel dejó a Gaza en escombros, ocupó parte de Líbano y bombardeó a Irán con apoyo estadounidense.
La campaña contra Gaza convirtió a Israel en un paria internacional, y Netanyahu enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional.
Aunque la opinión pública israelí generalmente apoya los objetivos de la guerra, sus efectos internos han sido más polarizantes.
Los aliados de extrema derecha de Netanyahu se han fortalecido en su determinación de convertir a Israel en un Estado nacionalista religioso.
El gobierno de Netanyahu aumentó los asentamientos en Cisjordania ocupada, donde colonos armados han atacado a los palestinos en sus tierras con escasa oposición de las autoridades.
El astuto operador político, quien regresó al poder en diciembre de 2022 junto a fuerzas ultranacionalistas antes marginadas, intentó controlar el poder judicial que tramita cargos de corrupción que podrían llevarlo a la cárcel.
"Todos en el país tienen opiniones muy marcadas sobre Netanyahu. La gente lo odia o lo adora", comentó Alon Yakter, politólogo de la Universidad de Tel Aviv.
- Estilo opuesto a Netanyahu -
La oposición a Netanyahu es un bloque de partidos, unidos sobre todo por su rechazo al gobernante.
Su rival mejor posicionado en las encuestas es el exjefe militar Gadi Eisenkot, prácticamente su antítesis: un recién llegado a la política que apuesta por unir al centro político en lugar de movilizar a una base partidaria.
Eisenkot ha centrado sus críticas en por qué Netanyahu no impidió los ataques del 7 de octubre.
La prensa ha informado que Netanyahu ignoró las advertencias, pero él niega los cargos y culpa a los jefes militares por no despertarlo esa mañana.
Netanyahu "podría tener inglés perfecto, pero incluso con inglés perfecto nos trajo el 7 de octubre", declaró Eisenkot -quien no habla buen inglés- en una conferencia sobre seguridad en la Universidad Reichman.
Un hijo de Eisenkot murió en la guerra de Gaza, en contraste con Yair, el hijo de Netanyahu, un trotamundos y provocador mediático.
Eisenkot es hijo de inmigrantes judíos marroquíes de clase obrera.
Los dirigentes de oposición no critican la decisión de Netanyahu de librar la guerra.
De hecho Eisenkot, como jefe militar durante la guerra de Líbano de 2006, promovió la doctrina israelí de utilizar fuerza contundente incluso contra infraestructuras civiles en zonas utilizadas por grupos combatientes como Hezbolá.
La oposición se ha enfocado en temas sociales como la cercanía de Netanyahu con los ultraortodoxos, una comunidad que promueve prioridades religiosas como impedir el transporte público los sábados.
Netanyahu, quien es secular, ha permitido eximir a estudiantes religiosos del servicio militar, lo cual ha generado resentimiento en el país.
Otro de sus contrincantes es el opositor Naftali Bennett, que fue primer ministro en un periodo corto entre 2021 y 2022, y que promete eliminar todas las excepciones al servicio militar.
- Dinamismo de la economía -
Pese a todo, para muchos israelíes, el gobierno consiguió la estabilidad después del 7 de octubre.
Los ataques de represalia de Irán y el movimiento chiita Hezbolá han causado muertes en Israel, pero también cesaron los ataques desde Gaza.
Asimismo, la economía israelí ha crecido desde el inicio de la guerra, impulsada por los sectores de tecnología y defensa.
Neriah Yarchi, un barbero de 19 años de Bat Yam, cerca de Tel Aviv, dijo que votaría por el ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, quien propone el desplazamiento "voluntario" de los dos millones de palestinos de Gaza.
"Si Gaza fuera nuestra, ellos no tendrían un lugar desde el cual infiltrarse y no hubiera habido una masacre", comentó Yarchi.
Si el desenlace de las próximas elecciones es estrecho, podría tomar semanas o meses para formar gobierno.
El exlegislador del partido Kadima y ahora convertido en académico Uriel Reichman declaró en una conferencia que un triunfo de Netanyahu afianzaría el giro de Israel a la extrema derecha de forma permanente.
Trazó un paralelismo con países como Turquía donde un líder populista llena el gobierno de gente leal y transforma instituciones que eran independientes.
"La experiencia enseña que cuando se instala un sistema, resulta sumamente difícil de desmantelar", afirmó.
P.Philippe--JdCdC