Canadá trata de adaptarse a un futuro de incendios forestales
Pasa otro verano en que los incendios forestales arrasan millones de hectáreas de tierra y las capas de humo alteran la vida cotidiana en Canadá. El país con mayor extensión del continente americano intenta mitigar la devastación anual.
Pese a la adquisición de nuevos aviones cisterna y a la aplicación de estrategias de gestión forestal para proteger las zonas pobladas, los expertos advierten que los incendios intensos seguirán siendo una constante en la vida canadiense.
"Vamos a tener que aprender a convivir con esto", afirmó Normand Lacour, quien trabajó durante décadas en la organización de prevención y detección de incendios forestales de Quebec (Sopfeu).
Canadá alberga cerca de una cuarta parte de los bosques boreales del planeta, y las temperaturas medias anuales del país aumentan aproximadamente al doble de la velocidad del promedio mundial.
Esto hace que sea particularmente propicio "para incendios forestales intensos y de gran extensión", declaró a la AFP Patricia DeRepentigny, profesora de Geografía de la Universidad de Ottawa.
Las tres últimas temporadas de incendios forestales en Canadá figuran entre las diez peores de las que se tiene registro, incluido el devastador verano de 2023, cuando ardieron 18 millones de hectáreas, una superficie casi tan grande como Siria.
Por ahora, este verano no parece encaminado a aproximarse a aquella cifra histórica: hasta el momento se han quemado cuatro millones de hectáreas. Sin embargo, los daños han sido generalizados.
En la provincia occidental de Columbia Británica, 15.000 personas recibieron órdenes de evacuar sus hogares. Los habitantes de grandes centros urbanos del este, como Toronto, padecieron el mes pasado algunos de los peores niveles de calidad del aire.
- Menú de respuestas -
Ante la emergencia, Canadá ha respondido de manera amplia y variada.
El gobierno federal ha invertido el equivalente a 227 millones de dólares durante cinco años "para establecer una nueva capacidad nacional de refuerzo aéreo para la lucha contra incendios", anunció Ottawa en mayo.
Los fondos se destinan al alquiler de diez aeronaves capaces de combatir incendios forestales, que serán enviadas a las provincias que enfrenten focos cada vez más intensos.
Ottawa también respalda un millonario programa para retirar la vegetación y demás materiales inflamables de las zonas pobladas.
Las provincias también han reforzado su capacidad de respuesta. Quebec, por ejemplo, aumentó 40% su plantilla contra la prevención y detección de incendios.
Pero, en lo que respecta a la protección de la población frente a los incendios forestales, "Canadá no se encuentra en una posición particularmente favorable", afirmó Ryan Ness, director de investigación sobre adaptación del Instituto Canadiense del Clima.
"Hay demasiadas comunidades situadas en zonas expuestas a incendios forestales que siguen expandiéndose", dijo a la AFP.
- Nubes de fuego -
Canadá también es extremadamente vulnerable a las "nubes de fuego", que no son otra cosa que incendios inmensos que generan su propio viento e incluso rayos capaces de provocar nuevos focos.
El fenómeno, consecuencia de las olas de calor más frecuentes causadas por el cambio climático por la actividad humana, no era habitual en Canadá.
En 2023 se registraron 140 de estas nubes, frente a una o dos veces que se reportaban al año históricamente, señaló la profesora DeRepentigny.
Las nubes de fuego son imprevisibles y pueden propagarse a velocidades asombrosas.
Combatirlas es un desafío casi imposible.
"No hay mucho que podamos hacer cuando esto ocurre, aparte de retirar a las brigadas del terreno y reubicarlas detrás del incendio", dijo Claudia Vaillancourt, meteoróloga de la Sopfeu.
V.Vidal--JdCdC