El burrito causa indigestión en el partido de Trump
¿Es el burrito para Donald Trump lo que fue la brioche para María Antonieta? El precio justo de este plato de origen mexicano se ha convertido en una de las cuestiones políticas más candentes para la derecha estadounidense.
El debate causa indigestión en el Partido Republicano del presidente, que teme que el descontento por el elevado costo de vida le pase factura en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
El burrito es una tortilla de trigo rellena de arroz, carne, frijoles y otros ingredientes que suele comerse con la mano. Muchos estadounidenses lo consideran una opción abundante y económica.
Pero ya no tanto, según Andrew Kolvet, portavoz de la organización juvenil conservadora Turning Point USA (TPUSA).
"Uno de nuestros estudiantes universitarios de TPUSA me dio su opinión sobre el costo de vida: 'Un burrito no debería costar 20 dólares'. Es cierto que mucho de esto es una resaca del covid y de la inflación de la era Biden, pero la experiencia cotidiana es la misma: la sensación de que las cosas básicas cuestan demasiado", dijo Kolvet en una publicación viral en X esta semana.
En Washington, un burrito para llevar costaba el viernes entre 6,50 y 13,50 dólares en dos populares cadenas de comida rápida, según los ingredientes que tenga.
Algunos conservadores cuestionaron ese precio y acusaron a la juventud estadounidense de tener gustos caros, mientras que otros salieron en su defensa y advirtieron sobre posibles repercusiones políticas.
- "Fideos instantáneos" -
El congresista republicano Dan Crenshaw aconsejó en X a los jóvenes "comer fideos instantáneos", como él mismo hacía en sus tiempos en la universidad.
También en X, Marc Thiessen, antiguo asesor del presidente George W. Bush y actual columnista, criticó a los estudiantes por "lloriquear".
"Cuando me gradué, vivía a base de fideos", señaló. "No me quejaba (...), trabajé duro para poder algún día permitirme una vida mejor".
Eso provocó una ácida réplica del vicepresidente JD Vance. "Si lo conocen en persona, les resultará bastante evidente que a ese hombre nunca le ha faltado un burrito", escribió quien es considerado uno de los posibles sucesores de Trump, en alusión a la corpulencia del columnista.
Trump reiteró esta semana que la inflación había bajado en Estados Unidos, y negó cualquier impacto de su política arancelaria en los precios.
Pero en una reciente encuesta de la Universidad Marquette, más de un tercio de los consultados (35%) señaló el costo de la vida como su mayor preocupación, muy por encima, por ejemplo, de la guerra en Irán.
Este debate en torno al burrito confirma el malestar de los republicanos con la inflación, que se situó en 3,7% interanual en junio.
- Hamburguesas de salmón -
La cadena Fox News, favorita entre los republicanos, habla incluso de una "guerra civil" dentro del partido.
Por un lado están los defensores de una economía de mercado pura y dura, con poca inclinación por una política económica intervencionista. Opinan que el Estado debe dejar que los precios fluctúen libremente y recomiendan a los estadounidenses cocinar en casa para reducir gastos.
El otro bando considera que ese discurso ultraliberal podría restarle a los electores todo atractivo para votar por los candidatos republicanos en noviembre.
Estos temen una especie de "efecto María Antonieta", a la que se le atribuyó erróneamente la célebre frase "¡Que coman brioche!" dirigida al pueblo hambriento de París que reclamaba por el pan en tiempos de la revolución.
La reina de Francia nunca pronunció esas palabras, pero la expresión se ha convertido en un símbolo de la desconexión de las élites frente a las dificultades de la población.
Casualmente, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., acaba de lanzar un programa de cocina en el que propone recetas que, según él, son saludables y baratas.
En su primera entrega presentó unas hamburguesas de salmón acompañadas de ensalada, cuyo costo estimó en 5 dólares por comensal. Sin embargo, varios observadores cuestionaron de inmediato ese cálculo.
El sobrino del asesinado presidente John F. Kennedy, sigue, según la prensa estadounidense, una dieta menos frugal, compuesta en buena medida de carne roja.
R.Robin--JdCdC